jueves, 12 de junio de 2008

Olores I: imprescindibles


Todos hemos vivido alguna vez esa situación, en la que entras en una casa, propia o ajena, y una ráfaga de olor te sacude en la cara. Cuando es un buen olor, lo recuerdas con cariño. Pero cuando es un mal olor, tu mente se encarga de dejarte claro el motivo por el que no querías regresar a ese lugar.

Si se trata de la casa de otra persona, poco podemos hacer. Pero si es nuestra casa, evitarlo está en nuestra mano. Es sencillo, eficaz y rápido. En varias entregas te daremos trucos y consejos.


Hoy vamos a comentarte los tres básicos para evitar los olores más habituales en una casa. Eso sí, siempre y cuando hablemos del principio fundamental: que tu casa esté limpia. La suciedad es el primer ingrediente para generar olor.
  • Saca la basura a diario. Sobre todo si en ella has tirado partes de un pescado, ya que es el alimento que más huele, tanto fresco como cocinado, y su olor aumenta con la putrefacción. Recomendamos que utilicéis bolsas pequeñas para la basura (no más grandes que la de un supermercado), con el fin de que podáis tirarlas cada día y no queden medio vacías.
  • Friega la vajilla a diario y no dejes ningún cacharro sucio en el fregadero. Como hemos dicho, la suciedad genera olores, y es muy probable que no sean de tu agrado al regresar a casa.
  • Utiliza la campana extractora. Enciéndela siempre en el momento en que comiences a cocinar y apágala al menos 5 minutos después de terminar de hacer la comida. De este modo, el humo y los olores saldrán de tu cocina no sólo mientras cocina, sino también todo lo que pueda quedar después.