miércoles, 19 de agosto de 2015

Limpieza tras una obra




El polvo es de esos elementos que se cuelan por cualquier rendija y encuentras en todos los rincones tras una obra. Aunque escucharás a menudo la frase de que se sigue sacando polvo después de meses, si mantienes una rutina de limpieza esto no será así.

En primer lugar, lo que hay que hacer es una limpieza en profundidad tras la obra. De este modo, eliminarás el 90% del polvo acumulado y escondido. Dedícale tiempo, necesitarás varios días si quieres hacerlo bien y no estar de limpieza durante semanas.

Comienza por las habitaciones más sucias, después por las más utilizadas. Si hay una habitación que apenas se utiliza y puede esperar unos días, realiza su limpieza básica para eliminar la mayoría del polvo y dedícale tiempo en profundidad más adelante.

Primera "ronda":
Lo primero, tras finalizar las obras, eliminar el polvo y suciedad "visible". Trabaja de arriba hacia abajo. Empieza por retirar todo lo que "moleste", como visillos y cortinas, que puedes aprovechar para ir lavando. Con un cepillo cubierto con un paño de algodón humedecido, repasa techos y paredes de toda la casa.
Con un paño de microfibra húmedo y uno seco doblados en cuartos, cuentas con ocho superficies hábiles para limpiar los muebles y secarlos. Los objetos de decoración que puedan sumergirse en agua, introdúcelos en una cubeta con agua y jabón neutro/lavavijillas manual para limpiarlos a fondo antes de colocarlos de nuevo. En los que esto no sea posible pásales un paño de microfibra con agua jabonosa y seca.
Para finalizar, usa un aspirador para barrer los suelos y fregona para limpiarlos. Cambia el agua frecuentemente y, si fuera necesario, también el propio recambio de la fregona.
La mayoría de las superficies se pueden limpiar fácilmente con agua y jabón neutro y un paño seco. Recuerda utilizar productos específicos si tienes manchas difíciles de eliminar.

Segunda "ronda":
Mientras trabajas en el paso anterior, lava los visillos, cortinas, estores y déjalos preparados para volver a colocar. Limpia las ventanas y persianas. Cambia también toda la ropa de cama y de casa, sin olvidar aspirar y lavar (si es necesario) el sofá, sillas y cojines. Si hay en casa, mete también a la lavadora cualquier muñeco de peluche y ropa/zapatillas que hayan estado en contacto con la obra.

Tercera "ronda":
Quedan los pequeños detalles, que habitualmente son los grandes olvidados. Dedica un día a limpiar puertas de arriba hacia abajo. También todo lo que implique tecnología normalmente olvidada: teléfonos fijos, telefonillos e interruptores de luz.

Mantenimiento:
Si además de todo esto realizas las labores de mantenimiento diarias, el polvo y la suciedad habrán desaparecido enseguida y la normalidad volverá a casa antes de lo que imaginas.

1 comentario:

Esther dijo...

Grandes consejos, muchas gracias!!