lunes, 16 de noviembre de 2009

Reglas que no se enseñan en el colegio: dónde colocar los objetos


Hoy iniciamos una serie de posts dedicados a las reglas de organización que, por lo general, no nos enseñan en el colegio. Tal vez deberíamos haberlas aprendido en casa o bien en las escuelas, pero son normas que se dan por sabidas y que no todo el mundo pone en práctica.

No pongas los objetos donde caben, sino donde tengan sentido o donde sean utilizados. Si no se utilizan, ponlos en un lugar apartado.

Siempre que dejes un objeto en un lugar, pregúntate si es el sitio adecuado. ¿Hay un lugar mejor?

Coloca las cosas donde las utilices. Hacer esto puede significar reorganizar los sitios donde guardas los objetos, como añadir estanterías o poner archivos en otro sitio. Y sobre todo, pon los objetos donde quieres que estén. Dejarlos donde crees que deberían estar es un error.

Si ves que una persona super ordenada deja su paraguas junto a la puerta, no hagas tú lo mismo, porque eso no significa que dejarlo en el maletero del coche no esté bien. Nadie sabe cómo vives, cómo trabajas o si encaja en tu estilo de vida. La pregunta que debes plantearte es: ¿es el sitio donde lo has dejado el que te funciona a tí? La clave está en la función y no en la forma. Si funciona, funciona, y eso es lo que importa.

El lugar para poner un objeto es aquel al que irás a buscarlo cuando lo uses. Por ejemplo, si lo utilizas de modo habitual, no lo pongas en alto porque necesitarás una escalera para cogerlo. Sin embargo, si es un objeto que apenas utilizas, no lo pongas en primer plano, sino donde no moleste, al fondo.