miércoles, 22 de julio de 2015

Obras en casa: planificación previa




Ha llegado el día en que este tema aparece por primera vez en las conversaciones: ¿Hacemos obra? Hay personas que las odian, otras a quienes les encantan, y aquellas que sencillamente las "aguantan" porque son necesarias.

De un modo u otro, la primera pregunta que debemos hacernos es: ¿Es necesario hacer obras? ¿O basta con un lavado de cara?

Si estamos en el segundo caso, la ejecución será rápida: tal vez pintar, reubicar muebles, sobreponer azulejos en el suelo... Pero si valoramos que la obra es necesaria, habrá que prepararse para los inconvenientes, que serán muchos menos si planificamos con tiempo y somos previsores.

Hay que tener en cuenta que una obra en nuestra casa va a suponer cambios en las rutinas, en la organización y algo de estrés familiar.

En primer lugar debemos planificar qué queremos hacer y conseguir en ese espacio. ¿Queremos un concepto abierto que implique tirar tabiques o muros?¿Queremos reorganizar el espacio o tal vez cambiarlo?¿Necesitaremos nuevo mobiliario?

A continuación hay que contar con una buena empresa que ejecute la obra. Tiene que aportar confianza y seriedad. Si puedes pedir referencias o incluso ver reformas que hayan hecho en otros clientes, mejor. Cuanta más información obtengas, más seguridad tendrás durante la obra. Yo llevo años trabajando con la misma empresa, con una satisfacción total.

Solicita al menos tres presupuestos a tres empresas diferentes. Te ayudará a ver el precio medio de la obra que quieres realizar y a tomar una mejor decisión. Además, cada una te aportará algo distinto a las demás. No aceptes presupuestos a distancia: es importante que algún representante de la empresa acuda a nuestro hogar, vea las dificultades del espacio, tome medidas y podáis discutir la conveniencia o no de hacer algo en ese espacio. Aunque sea un primer presupuesto que luego haya que ajustar levemente, será mejor que uno realizado a ciegas. Recuerda también que los presupuestos deben ser sin compromiso.

Descarta los precios excesivamente bajos, sobre todo si no puedes ver el motivo real de ese coste: tal vez no incluyan aspectos que después hagan saltar el presupuesto fuera de los límites que te habías planteado.

Cada empresa te dará un presupuesto a su "modo". A veces será difícil comparar unos con otros. Lo ideal es que los presupuestos estén desglosados por partidas y que sepas qué estás pagando por cada concepto. Si algo no está lo suficientemente claro, solicita que lo desglosen. También es importante que incluyan modelos y marcas, porque puede haber mucha variación entre unos y otros.

Ten en cuenta tus propias prioridades y no compares con las obras que han realizado otras personas de tu alrededor. Dos habitaciones de igual tamaño pueden tener un coste de reforma distinto dependiendo de cambios en elementos eléctricos, tuberías, cerramientos, calidad y tipos de pintura...

Al ajustar a tus necesidades, una de las principales preguntas es saber dónde ponemos el acento: ¿qué calidad queremos?¿para qué elementos?¿Buscamos diseño, funcionalidad o las dos cosas?¿Es para un piso de alquiler, primera vivienda, o segunda residencia? Todo esto afectará a nuestra manera de plantearnos el gasto que supone una reforma.

Una vez aceptado el presupuesto inicial y elegida la empresa de reformas, corresponde ajustar el presupuesto: queremos un azulejo del precio medio indicado por el contratista o queremos elegir algo más caro o más barato? Elegir convenientemente otros elementos para que se ajusten a nuestros gustos puede suponer un cambio en el presupuesto. Este ajuste hay que realizarlo antes de terminar de cerrar el acuerdo con la empresa, para asegurar que podemos afrontarlo.

Las obras requieren de permisos. Hay que pedir (y pagar) licencias al Ayuntamiento: no en todas las ciudades es necesario (por ejemplo, en Madrid las obras de rehabilitación que no afectan a derribo de muros estructurales, no necesitan permiso). Así que consulta qué se necesita en tu ciudad y con cuánto tiempo de antelación necesitas pedirlo.

También es necesario pedir permiso y pagar una tasa de ocupación para el contenedor de obra en la calle. A veces esta licencia es gestionada por la empresa de reformas, pregunta a la tuya si lo hace.

Es en estos momentos cuando nos planteamos: ¿Cuánto dura una obra? Depende de lo que vayas a
hacer en casa. Quien mejor te lo puede decir es la empresa que contrates. No te fíes si te dicen muy poco tiempo en relación con otras empresas: si se alarga y no lo tienes contemplado puede suponerte problemas. Lo habitual es que dure entre dos y tres semanas, dependiendo del alcance de los cambios (una reforma general en casa puede llevar muchas más semanas). Esto solo incluye la obra, no otros elementos que deban hacerse a medida y que tarden en llegar y ser instalados más tiempo (los muebles de cocina, las mamparas de baño, etc.). Pregunta a tu empresa de reformas y no te quedes con ninguna duda.

Y para finalizar el post de hoy: ¿sabemos dónde nos quedaremos durante la obra?¿viviremos en casa o contamos con un sitio donde dormir?